
No habia forma, los danzantes lo superaban en numero, los vio moverse a sus lados, Hans, inmovil esperaba el ataque.
Con un gruñido feroz uno de ellos se transformó en un lupus y saltó sobre el brazo de Hans, que alcanzó a moverse para evitar que su brazo quedara atrapado entre las mandibulas del lobo. Con una rapida y violenta descarga atacó al odiado enemigo.
Los huesos crujieron.
Nadie extrañaría a este cambiante.
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